La absurda cortesía de los anglosajones
Si has visitado un país como Inglaterra o los Estados Unidos, habrás notado que somos a la vez fríos y distantes en las relaciones personales y extremadamente corteses en la manera de hablar con extraños.
Si no lo has vivido, seguro que has visto que en los libros que enseñan inglés a extranjeros muchas veces aparecen diálogos como este:
Waiter: Good afternoon, sir. May I take your order, please?
Customer: Yes, please. Could I have a pint of Guinness, please?
Waiter: Of course. Thank you, sir. Would you like anything else?
Customer: Yes, please. I’d like a steak and kidney pie, please.
Waiter: Thank you.
Customer: Oh, and one more thing, please. Could you tell me where the restroom is, please?
Waiter: It’s down the stairs and to the left.
Customer: Thank you.
Las conversaciones salpicadas así con tanto please y thank you parecen poco realistas a un hispanohablante. Pero te aseguro que conversaciones así se oyen miles o millones de veces por día en los países de habla inglesa. (Por cierto, restroom es un eufemismo que se utiliza en EEUU para evitar otras palabras como toilet, que son un poco demasiado fuertes para nuestro gusto.)
La mayor parte de esa cortesía es absurda e hipócrita pero a la vez imprescindible para las relaciones sociales. Sencillamente, si todo el mundo termina cualquier pregunta con “please,” el que deja de hacerlo queda mal. Puede parecernos extraño a los que vivimos en Madrid y estamos acostumbrados a un trato algo más seco, pero así son las cosas.
Cuando era niño, en mi casa en el desierto de Arizona, mis padres insistían en estas cortesías. Se decía siempre “Could you please pass the salt?” y cosas parecidas a la hora de cenar. Y si alguna vez a mi hermana o a mi se nos olvidó decir “Thank you,” mi padre diría que si cenáramos a casa de un amigo con tan poca cortesía, iban a pensar que nos habían criado en un establo. (“What, were you raised in a barn?” es una frase hecha usada por padres americanos para estas situactiones.)
Otra cosa para tomar en cuenta como hispanohablante es la entonación de las frases. El inglés se habla con mucha melodía—el tono sube y baja mucho en una frase. El español medio no usa tanta melodía, sino que habla con un tono plano que traducido al inglés suena o aburrido o algo enfadado.
Podemos estar de acuerdo o no con la necesidad de esta cortesía excesiva, pero como dicen los sabios, “Vayas adonde fueres, haz lo que vieres.”

