Cómo es la vida en Phoenix?
La vida de una persona normal en Phoenix es muy diferente a la vida en Madrid.
Aunque tenga varios millones de habitantes, es difícil comparar Phoenix con un capital europeo. Lo que más lo diferencia es el tamaño y la densidad de población. Para dar una idea, la comunidad de Madrid tiene una densidad de 802 personas por kilómetro cuadrado (6,5 millones de personas en un espacio de 8.000 kilómetros cuadrados).
Phoenix tiene menos personas (4,5 millones) en mucho más espacio (38.000 kilómetros cuadrados) para una densidad de 98 personas por kilómetro cuadrado.
O sea, una densidad del 88% menos.
Phoenix se construyó después de la segunda guerra mundial, cuando ya todo el mundo se movía en coche. Por lo tanto, toda la ciudad está diseñada para el coche y no para el peatón como las ciudades europeas.
Eso significa que las casas son bajas y unifamiliares, con mucha distancia entre una y otra. Una baja densidad significa que todo está más lejos: para tomarse un café o comprar el pan, una persona en Phoenix tiene que coger el coche y ir 3 o 4 kilómetros. Para los jóvenes es bastante aburrido hasta tener la edad para conducir.
Los comercios son en su mayoría cadenas y franquicias, no hay mucho comercio de barrio. Como los vecinos van en coche, no se ven cara a cara casi nunca. El transporte público existe en las partes céntricas pero tampoco es comparable con el transporte en Europa. Con las enormes distancias que hay, sería difícil poner un metro.
Muchas ciudades americanas se han convertido en lo mismo que Phoenix en las últimas décadas. Un centro que consiste en rascacielos (y que queda vacío a las 5:30 de la tarde cuando la gente termina de trabajar en las oficinas) y alrededor, decenas de kilómetros de suburbios estériles. Carreteras enormes, aparcamientos por todos lados, grandes almacenes, supermercados, gasolineras, Starbucks, iglesias evangelistas y poco más. Un ambiente algo desalentador.

